La farmacia del futuro

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La farmacia asistencial se convertirá en una estructura clave en la situación sociosanitaria del futuro.

Hoy en día, nos enfrentamos a dos grandes retos derivados del aumento de la esperanza de vida: el envejecimiento de la población y el aumento de la prevalencia de las enfermedades crónicas. Ambas tendencias están impulsando una serie de cambios en la farmacia, revalorizando el rol del farmacéutico en la asistencia sanitaria.

Ante una sociedad envejecida, la falta de adherencia al tratamiento supone un importante problema sociosanitario, resultando en una disminución de la calidad de vida y un peor control de la enfermedad.

¿Sabías que en España el 50% de los pacientes crónicos no son adherentes a los tratamientos prescritos?

A medida que va aumentando la prevalencia de enfermedades crónicas, la falta de adherencia supone un reto mucho mayor. Y el farmacéutico es el profesional sanitario que más puede ofrecer en este reto, gracias a los servicios de atención farmacéutica.

La atención farmacéutica promueve la implicación del paciente con su enfermedad y su tratamiento, que es un factor clave en la adherencia terapéutica. Además, permite al farmacéutico contribuir a la continuidad asistencial, realizando un seguimiento del tratamiento con el Sistema Personalizado de Dosificación (SPD), si se considera necesario.

Farmacia y nuevas tecnologías

A raíz de la pandemia del COVID-19, se ha evidenciado la importancia del rol del farmacéutico en la asistencia sanitaria. Durante este período, el farmacéutico se ha dedicado al control de la enfermedad y ha puesto de manifiesto la necesidad de implantar nuevas tecnologías para mejorar los servicios farmacéuticos. 

Por una parte, se ha visto que es imprescindible implantar soluciones tecnológicas dirigidas a mejorar la coordinación entre los médicos y los farmacéuticos. Esto permitirá optimizar los resultados farmacoterapéuticos de los pacientes. 

Por otra parte, herramientas tales como las teleconsultas han demostrado ser muy útiles para atender consultas rápidas durante la pandemia, reduciendo desplazamientos a centros de salud y riesgos de contagios. Además, han servido también para que los pacientes se sientan acompañados y más seguros en el control de su enfermedad.

¿Cómo será la farmacia del futuro?

La farmacia del futuro será aquella que demuestre flexibilidad ante los cambios y que incorpore nuevas tecnologías dirigidas a mejorar la atención farmacéutica. Las soluciones tecnológicas dirigidas a la gestión de la información serán claves en la relación médico-farmacéutico, permitiendo actuar de la forma más eficiente posible. Además, herramientas tales como las teleconsultas han venido para quedarse.

También es importante destacar que el rol del farmacéutico va a adquirir un mayor protagonismo a medida que aumente el envejecimiento de la población.

Finalmente, otro valor añadido será la formación continuada de los farmacéuticos, para mejorar sus competencias profesionales y ofrecer una asistencia sanitaria de calidad.